viernes, 13 de julio de 2018


PRINCIPIOS ORIENTADORES Y PREMISAS DEL CONSTRUCCIONISMO SOCIAL
Consorcio Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE)
Dr. Diego Tapia Figueroa y
MSc. Maritza Crespo Balderrama (julio, 2018)

Todo lo que hago, lo hago con alegría.” Michel de Montaigne (trad. en 2007, p.588)

Josep Seguí (2012) traduce en su blog, los principios del socioconstruccionismo planteados por Kenneth Gergen, que son los que guían nuestra propuesta, y los cuales se expanden y comentamos ampliamente a continuación:

Principios del Socioconstruccionismo por Kenneth Gergen
PRINCIPIOS DEL SOCIOCONSTRUCCIONISMO
REFLEXIONES CONTEXTUALIZADAS
Vivimos en mundos de significado.  Entendemos y valoramos el mundo y a nosotros mismos en formas que emergen de nuestra historia personal y de la cultura compartida.

Los mundos que creamos y que construimos los son, precisamente, porque los dotamos de sentido y de significado en la interacción social.  Las comprensiones y valoraciones que desarrollamos responden a aquello que somos y a la cultura que nos modela.  Somos seres de nuestro tiempo y, a la vez, nuestros contextos sociales están cargados de significados distintos que nos hablan y con los que dialogamos.
Los mundos de significado están íntimamente relacionados con la acción.  Actuamos principalmente en términos de lo que interpretamos como real, racional, satisfactorio y bueno. Sin significado no valdría la pena hacer algo.

Son las acciones sociales las que construyen los significados de nuestros mundos y contextos relacionales.  Necesitamos actuar guiados por una continua interpretación de aquellos que vemos como bueno o positivo; nos guiamos por esos significados para discernir, decidir y actuar en consecuencia.
Los mundos de significado se construyen dentro de las relaciones. Lo que se necesita para ser real, racional, se da a luz en las relaciones.  Sin las relaciones habría poco significado.

Al entretejer relaciones surgen, se crean y se construyen los significados; es la construcción conjunta, producto de los nexos y las conexiones.  Los códigos simbólicos, aquello que se define como importante, tienen que ver con el compromiso y la construcción que se produce en las relaciones.  Es ahí que nos hacemos, nos entendemos y podemos encontrarnos.
Nuevos mundos de significado son posibles.  No estamos poseídos o determinados por el pasado. Podemos abandonar o disolver formas disfuncionales de vida, y juntos crear alternativas.

Es posible salir de los determinismos, tanto de la arqueología intrapsíquica como de las ideologías que hacen del pasado un destino opresivo, cuando es nuestra responsabilidad generar, con los demás, alternativas distintas y estilos de vida nuevos que respondan al tipo de persona que queremos ser y a los contextos en los que queremos vivir.
Para sostener lo que es valioso, o para crear un nuevo futuro, se requiere de la participación en las relaciones.  Si se dañan o destruyen las relaciones, perdemos la capacidad de sostener un modo de vida y de crear nuevos futuros
Es la participación libre y comprometida en las relaciones que se construyen en los contextos locales, lo que genera nuevas formas de entender e interpretar la realidad (nuevos contextos) que tienen valor, porque transforman a los participantes y posibilitan futuros
Cuando se entrecruzan los mundos de significado, pueden aparecer resultados creativos.  Pueden surgir nuevas formas de relación, nuevas realidades y nuevas posibilidades
Es la riqueza relacional la que posibilita la emergencia de las capacidades creativas; y es en la diversidad de percepciones, puntos de vista, interpretaciones que los propios significados se transforman por este diálogo compartido, y además, surgen acciones propiamente creativas que hacen posibles nuevas alternativas.
Cuando los mundos de significado entran en conflicto, pueden conducir a la alienación y la agresión, lo que perjudica las relaciones y su potencial creativo.
La no coordinación de significados conjuntos, mutuamente aceptables, imponen la lógica de la lucha de poder que termina por restringir y limitar, no solo las posibilidades relacionales y su creatividad, sino la libertad de los participantes.
A través del cuidado creativo de las relaciones, las potencialidades destructivas del conflicto se pueden reducir o transformar.
Cuando estamos presentes en una relación la cuidamos de formas prácticas, porque participamos en ella y vamos coordinando los caminos que merece transitar.
De ahí que, cuando se presentan los conflictos inherentes a lo humano, será más fácil desmontar su carga destructiva o transformarlos positivamente.
Los acuerdos anteriores no constituyen creencias. No son ni verdaderos ni falsos. Son formas de enfocar la vida que, para muchos, constituyen una gran promesa.
Se propone una orientación para la práctica (pragmática reflexiva), no un recetario ni un manual, mucho menos un dogma a seguir.  Es una invitación a reconstruir, con una ética relacional, mundos y futuros posibles.

Las premisas básicas del construccionismo social, son las siguientes:

1. La realidad es una construcción social;
2. La realidad es una construcción del lenguaje;
3. Las realidades son organizadas y mantenidas;
4. La realidad está hecha por narraciones o cuentos;
5. No hay verdades básicas o esenciales.

Desde estas orientaciones aprendemos que no existe una realidad dada, objetiva, esencial ni verdadera sino que lo que acordamos socialmente como realidad es, precisamente, una construcción social e histórica.  Además, que aquello que hemos convenido como realidad es tal, porque se ha construido en el lenguaje con los otros y responde a una construcción conjunta de significados.

Estas realidades organizan los mundos sociales y contribuyen a hacerlos funcionar; de hecho, son organizadas social y culturalmente. Son las descripciones, relatos, narraciones y cuentos los que construyen realidad.

Los seres humanos estamos hechos de historias -las que contamos sobre nosotros a los otros y las que los demás cuentan acerca de nosotros-; en un entretejer narrativo y relacional que crea realidades. Liberándonos de la metafísica modernista, reconocemos la ausencia de verdades únicas -válidas para todos, todo el tiempo y en todas las culturas-, de dogmas a seguir o de esencias inalterables; con un pensamiento crítico y reflexivo nos abrimos a la diferencia y a las posibilidades.

“Hay dos senderos posmodernos...uno lleva al paisaje de lo “ya dicho”...El otro lleva a lo “todavía no dicho” -la novedad que ocurre en el diálogo-.” Harlene Anderson (1999, p. 81)

viernes, 29 de junio de 2018


PRESENCIA RADICAL EN LAS RELACIONES SEGÚN SHEILA McNAMEE
Consorcio Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE)

Dr. Diego Tapia Figueroa y
MSc. Maritza Crespo Balderrama (junio, 2018)



Todo lo que hago, lo hago con alegría.” Michel de Montaigne (trad. en 2007, p.588)



Queremos reproducir textualmente, algunos fragmentos de lo que sostiene Sheila McNamee (2016 y 2018) en su propuesta de trabajar desde la Presencia Radical, para acercar a los lectores ecuatorianos -que desconocen- a estas ideas originales, creativas y  profundamente innovadoras para los procesos terapéuticos:

El mundo es complejo, no simple. Es tiempo de que aceptemos esta complejidad y desarrollemos formas de coordinar la complejidad más que tratar de eliminarla proveyendo ‘diagnósticos expertos’ para descontextualizar o parcialmente contextualizar acciones. No definamos coordinación de las diferencias con acuerdos: definámosla como comprender (donde comprender no significa estar de acuerdo, evaluar o juzgar – simplemente significa generar curiosidad sobre las diferencias).

¿Qué pasa si vemos las diferencias como un recurso para la creatividad, la novedad y la transformación social? Mientras nos refugiemos en el discurso de la psicología, evitamos confrontar algunos de los más irritantes desafíos de hoy. Al adoptar la presencia radical podemos movernos más allá del estado terapéutico y equipar los amplios recursos disponibles cuando múltiples comunidades coordinan juntos para crear formas de ‘continuar juntos’. Nosotros reconocemos que nunca podemos crear las condiciones para “LA VERDAD”, y por tanto debemos trabajar para crear condiciones en donde las voces diferentes, las verdades diferentes, los sistemas de valores diferentes puedan de alguna manera entrar en conversación. Es, después de todo, en la conversación que nuevos significados y modos de entendimiento pueden ser construidos. En las prácticas colaborativas y dialógicas no buscamos encontrar consenso pero sí crear nuevas formas de entendimiento.

Cuando tenemos una sola historia que se impone sobre los demás, limitamos severamente nuestra capacidad de entender, lo que reduce al otro a un lugar simplista. Esta comprensión limitada por desgracia facilita el conflicto, la violencia y todas las formas de la patologización. Cuando pienso en vivir dentro de una sensibilidad construccionista, me vuelvo muy consciente de que la curiosidad sobre las diferencias construye relaciones y también genera posibilidades para forjar un nuevo entendimiento con los demás. Nuestra tarea, como profesionales que adoptan una sensibilidad relacional, es reconocer nuestros compromisos mientras el poder los asume a la ligera. Para apreciar la diferencia es necesario crear un espacio para las nuevas conversaciones, nuevas posibilidades y mundos nuevos e inimaginables.

Sheila MacNamee (junio, 2018), nos explica: Para crear situaciones y contextos dialógicos lo único útil es: la curiosidad, el estar abiertos a escuchar la diferencia, el ser reflexivos acerca de lo que yo mismo estoy pensando acerca de la situación. ¿Cómo involucrarnos en una situación dialógica?: Con la Presencia Radical: ¿Qué hacemos de manera conjunta para estar presentes el uno con el otro en la situación? No es estar solamente presente con todo lo que yo soy y abierto al otro, sino también aceptar la vulnerabilidad de la situación y el querer, el desear estar en una situación de desafío, en donde la meta no es imponer lo que yo pienso o aceptar lo que piensa el otro, sino cómo, de manera conjunta creamos un espacio donde las dos partes puedan participar y encontrarse.

Este entrenamiento con una “PR”, a terapeutas, educadores, líderes, etc. se enfoca en observar aquellas cosas que permiten la relación y que a través de las relaciones se van disolviendo los problemas y se va aprendiendo juntos. La ansiedad de hacer “lo correcto”, impide que estemos radicalmente presentes en la relación y darnos cuenta de lo que realmente pasa, porque estamos demasiado preocupados en hacerlo “bien”.

Cuatro preguntas de Barnett Pearce, útiles para estar con “Presencia Radical”:

1. ¿Qué estamos haciendo juntos?, en vez de preguntarnos: ¿Qué es lo que esta persona está haciendo en esta situación? En lugar de eso, nos preguntamos: ¿Qué es lo que estamos haciendo juntos que no está dando resultados?
2. ¿Cómo estamos haciendo esto, todos los involucrados?
3. ¿En quién nos estamos convirtiendo mientras hacemos esto; cómo nos estamos transformando?
4. ¿Cómo podemos hacer esto de una mejor manera?

Estas preguntas nos ayudan a mantenernos en un proceso autorreflexivo,  en el que no nos enfocamos en resolver la situación sino que nos enfocamos en cómo, de manera conjunta, trabajamos para hacer esto que estamos haciendo (terapeutas y consultantes). La “PR” implica humanizarnos en la relación y dejar a un lado las teorías, las técnicas y las herramientas y concentrarnos en qué es lo que de manera conjunta estamos produciendo en este momento; y, qué es lo produce nuevos significados y expande las relaciones; y, cómo con la “PR” se crea posibilidades infinitas de cambio y transformación.

Construir, como terapeutas, una relación que sea significativa para el consultante y que le aporte para encontrar y construir otras relaciones significativas. Deberíamos ser capaces de actuar de la misma manera en la responsabilidad profesional así como en nuestra vida completa; ser capaces de comprometernos y de invertir tiempo en las relaciones.

Dejar de pensar en aquello que no se puede hacer y comenzar a pensar en lo que sí se puede hacer. No engancharse en lo que no se puede, sino mirar las posibilidades y cómo crear posibilidades. Estar radicalmente presentes con nosotros para reconocer nuestros límites y estar radicalmente presentes para reconocer las posibilidades de crear espacios dialógicos donde sea posible generar transformaciones en los contextos relacionales.

Para ello aporta además, la Ética Relacional: en lugar de encerrar y limitar aquello que estamos haciendo, abrimos las posibilidades de todo aquello que puede hacerse y que de manera conjunta podemos construir. De distintas maneras nuestros desafíos están en aceptar y abrazar la incertidumbre y dialogar desde la complejidad, confiando en las relaciones.

viernes, 15 de junio de 2018


POSIBILIDADES (CO-CREAR DIFERENCIAS) PARA UNA TERAPIA RELACIONAL 

Consorcio Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE)


Dr. Diego Tapia Figueroa y
MSc. Maritza Crespo Balderrama (junio, 2018)

Todo lo que hago, lo hago con alegría.” Michel de Montaigne (trad. en 2007, p.588)




Como IRYSE, coordinamos espacios de supervisión y multivisión clínica y en ellos, es común recoger las siguientes preguntas de psicoterapeutas, y otros profesionales, interesados en mejorar su práctica: 

1. ¿Cuáles son los pasos para ser un buen terapeuta, sea cual sea el modelo que se escoja? 
2. ¿Qué herramientas son las principales, que debemos manejar para la terapia? 
3. ¿Cómo garantizar que la terapia sea exitosa? 
4. ¿Cómo dejo de ponerme en el lugar del experto frente a los “pacientes” y cómo debemos dar respuestas y soluciones a sus problemas y demandas? 
5. ¿Cómo manejar la contratransferencia o resonancia?

Nuestro proceso, como terapeutas, se basa en la consistencia que nace del respeto y la curiosidad, del interés de conocer, reflexionar y dialogar de manera distinta, profunda, creativa y genuina. En los diálogos que proponemos, elegimos invitarlos a reflexionar (a consultantes y terapeutas) para que en conexión consigo mismos y con los otros presentes en cada encuentro, puedan encontrar las respuestas que les sirvan, por ejemplo, para traer nuestros recursos a este diálogo terapéutico, que tiene un propósito transformador.

Desde los desarrollos de Foucault, conocemos que nuestras relaciones interpersonales están siempre matizadas por el poder que ejercen los discursos dominantes de género, raza, clase social, paternalismo, capitalismo, individualismo y educación, produciendo una clasificación social estratificada y relaciones tácitamente jerarquizadas, donde los interlocutores se mueven entre el poder y el sometimiento, el experto y el ignorante, el que ordena y el que obedece, el que controla y envía tareas; estilos relacionales, que buscamos no reproducir en nuestra terapia construccionista social.

En la terapia se busca contribuir con los consultantes a articular, a lo largo de su experiencia, redes relacionales y de significado que les lleven a encontrar respuestas tentativas, diferencias y preguntas más profundas. Es el desafío de la experimentación creativa con nuevas posibilidades; de contribuir a experimentar con nuevos argumentos. En el espacio de la terapia, el statu quo cambia. Si el proceso ha facilitado el crecimiento del consultante, éste se encontrará en un lugar distinto, diferente de donde empezó continuando con el proceso de autodescubrimiento y transformación.

Algunas Ideas sobre cómo actúa el terapeuta construccionista social, tomadas de Friedman (1996) son:
  • Cree en una realidad construida socialmente.
  • Enfatiza la naturaleza reflexiva de la relación terapéutica en la que el consultante y el terapeuta co-construyen significados mediante el diálogo o la conversación.
  • Se aleja de las distinciones jerárquicas hacia una oferta de ideas más igualitaria en la que se respetan las diferencias.
  • Se mantiene empático y respetuosos ante el predicamento del consultante y cree en la capacidad de la conversación terapéutica para liberar aquellas voces e historias que han sido suprimidas, ignoradas o no tomadas en cuenta previamente.
  • Co-construye los objetivos y negocia la dirección de la terapia, colocando al consultante en el "asiento del conductor", como experto en sus propios predicamentos y dilemas.
  • Busca y amplifica las habilidades, fortalezas y recursos y evita ser un detective de la patología o reificar distinciones diagnósticas rígidas.
  • Evita utilizar un vocabulario de déficit y disfunción, reemplazando la jerga de la patología (y la distancia) con el lenguaje cotidiano.
  • Está orientado hacia el futuro y es optimista respecto al cambio.
  • Es sensible a los métodos y los procesos utilizados en la conversación terapéutica.

Esta terapia se convierte en un espacio para reflexionar sobre las condiciones de vida, sean estas relacionales, económicas, familiares, políticas, físicas, emocionales, sexuales, socioculturales, etc. Como explica Marcelo Pakman (1996), para que las prácticas constructivistas/construccionistas constituyan recursos para la acción en el terreno de la terapia, tienen que ser modos de organizar diálogos como proceso reflexivo de cambio, o sea como proceso social crítico.

Cuanto más el terapeuta conoce sus “lentes teóricas” más conoce del contexto y se aleja de los dogmatismos típicos de la esclavitud de ideas. La relación de supervisión (hablaremos de este proceso en futuros artículos) es, entonces, un espacio de aprendizaje adulto donde las teorías y conocimientos se articulan en un proceso espiral de “apreciación, acción, re-apreciación” que genera conocimientos y descubrimientos únicos e inesperados. El “supervisor” (intervisor) en su conversación con el terapeuta y/o consultante necesita transformar sus conocimientos teóricos en experienciales y performativos; en “teorías en acción” (Schon, 1983). Las emociones vividas y las comprensiones que surgen en el interior del terapeuta se convierten en preguntas y comentarios que acercan o distancian a los participantes en su búsqueda de alternativas.

El terapeuta no colabora en las transformaciones que los consultantes necesitan porque sabe, sino porque es. La terapia no es una técnica ni un recetario de autoayuda, sino un encuentro respetuoso (con ética relacional) entre dos seres que tratan de no perder nada de su compleja realidad propia y recíproca, construida conjuntamente. El desafío para el terapeuta es también, ser congruente y consecuente, tanto como profesional, como en todos los contextos de su vida cotidiana. Es la aceptación radical de quien uno es, y del otro. Albert Camus, sostenía: «La verdadera generosidad para con el futuro reside en darlo todo en el presente.» Desde la pragmática reflexiva del construccionismo social, ponemos el foco en la relación existente entre nosotros, en el “CON”, que se entreteje relacionalmente. Co-construimos conjuntamente y expandimos las posibilidades con el diálogo para la co-creación de futuros nuevos, distintos.  

viernes, 8 de junio de 2018

PUBLICACIONES DESDE EL MODELO GENERATIVO, DE GRAN RELEVANCIA PARA AMÉRÍCA LATINA, DE DORA FRIED SCHNITMAN 
como un aporte a la bibliografía que proponemos, para quienes se interesan en trabajar desde estas posturas transformadoras


Incluimos publicaciones de Dora de los últimos años y libros de descarga gratuita:

Fried Schnitman, D. (Ed.) (2017), Diálogos para la transformación: desarrollo de proyectos e investigación generativa orientados a la construcción de futuros en Iberoamérica – Volumen 3. WorlShare Books. 
Disponible para descarga gratuita 

– Fried Schnitman, D. (2016), Perspectiva e prática generativa. Nova Perspectiva Sistêmica, XXV (56), 55-75. (Versión en castellano). 

Fried Schnitman, D. (Ed.) (2015). Diálogos para la transformación: experiencias en terapia y otras intervenciones psicosociales en Iberoamérica – Volumen 1. 
WorlShare Books. ISBN: 978-1-938552-45-8. Disponible para descarga gratuita.

Fried Schnitman, D. (Ed.)
(2015). Diálogos para la transformación: experiencias en terapia y otras intervenciones psicosociales en Iberoamérica – Volumen 2. WorlShare Books.  Disponible para descarga gratuita.

Fried Schnitman, D. (2015). “Appreciative and generative perspectives. Points of convergence in a productive dialogue”. AI Practitioner, 17 (1), 15-21. Número editado por Dora Fried Schnitman, Jorge Sanhueza Rahmer y Miriam Subirana. 
Descargar.

Fried Schnitman, D. (2013). “Prácticas dialógicas generativas en el trabajo con familias”. Revista Latinoamericana de Estudios de Familia, (5), 127-159. 
Descargar .

Fried Schnitman, D. (2011). “Processo generativo e práticas dialógicas”. Nova Perspectiva Sistêmica, 20 (41), 9-34. Publicado en portugués, esta versión es en castellano.
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Fried Schnitman, D. (2011). “Afrontamiento generativo de crisis y conflictos en organizaciones”. Persona, (14), 11-40. 
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Fried Schnitman, D. (2010). “Procesos generativos en el diálogo: complejidad, emergencia y auto-organización”. Revista Pensando la Complejidad, VIII, enero-junio.
Plumilla Educativa (7), 2012, 61-73. 
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Fried Schnitman, D. (2010), “Perspectiva generativa en la gestión de conflictos sociales”. Revista de Estudios Sociales, (36), 51-63. 
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Fried Schnitman, D. y Rotenberg, E. (2009), “Negócios e famílias: Promovendo recursos”. Pensando Famílias, 13 (2), 33-58. Publicado en portugués, esta versión es en castellano. 
Descargar.

Fried Schnitman, D. (2008). “Questionário generativo em terapia”. Pensando Familias, 12 (1), 11-26. 
Descargar .

Fried Schnitman, D. (2008). “Diálogos generativos y su aplicación a organizaciones”. 
Psicología Organizacional Humana, 1 (1), 101-115. Descargar.

Fried Schnitman, D. (2008). “Generative inquiry in therapy: from problems to creativity”. En T. Sungiman, K.J. Gergen, W. Wagner, Y. Yamada (eds), Meaning in Action. Constructions, Narratives and Representations. Japan: Springer, 73-95. ISBN 978-4-431-74679-9. 
Descargar.

Fried Schnitman, D. (2006).
“Diálogos generativos”. Pensando Famílias, 10 (2), 25-54. Publicado en portugués, esta versión es en castellano. Descargar.

Fried Schnitman, D. (2005). “Conflicto y terapia: instrumentos generativos”. En: P. Estrada y A. Posada (comps.), Terapia familiar sistémica, experiencias, saberes y conocimientos. Medellín: Editorial UPB, 185-226. 
Descargar.

Fried Schnitman, D. y Schnitman, J. (2005). “Nuevos paradigmas, comunicación y resolución de conflictos”. En: P. Aréchaga, F. Brandoni y M. Grisolía (comps.), la trama de papel. Sobre el proceso de mediación, los conflictos y la mediación penal.
Buenos Aires: Galerna, 43-57. ISBN 950-556-473-2. Descargar.

Fried Schnitman, D. y Schnitman, J. (Eds.) (2002), New Paradigms, Culture and Subjectivity. 
Cresskil, NJ: Hampton Press. ISBN 1-57273-261-X; ISBN 1-57273-262-8 (edición revisada con prólogo de Kenneth Gergen). 
Chagrin Falls, Ohio: Taos Institute Publications/WorlShare Books, 2014. Disponible para descarga gratuita: https://www.taosinstitute.net/worldshare-books
 
Fried Schnitman, D. y Littlejohn, S. (Comps.)
(1999). Novos paradigmas em mediaçâo. Porto Alegre: Artmed. [Trads. J. Haubert Rodrigues y M.A.G. Domingues] ISBN 85-7307-478-7. 
Chagrin Falls, Ohio: Taos Institute Publications/WorlShare Books, 2014.
Disponible para descarga gratuita: https://www.taosinstitute.net/worldshare-books-in-portuguese
 
Fried Schnitman, D. (1996). Novos Paradigmas, Cultura e Subjetividade. Porto Alegre: Artes Médicas. ISBN 85-7307-167-2. 
Chagrin Falls, Ohio: Taos Institute Publications/WorlShare Books, 2014. Disponible para descarga gratuita: https://www.taosinstitute.net/worldshare-books-in-portuguese

Fried Schnitman, D. (1994). Nuevos Paradigmas, Cultura y Subjetividad. Buenos Aires-Barcelona-México: Editorial Paidós. ISBN 950-12-7023-8. 
Chagrin Falls, Ohio: Taos Institute Publications/WorlShare Books, 2014: 
Disponible para descarga gratuita.

viernes, 1 de junio de 2018


UNA BREVE CONVERSACIÓN CON HARLENE ANDERSON
Consorcio Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE)

Dr. Diego Tapia Figueroa y
MSc. Maritza Crespo Balderrama (junio, 2018)
          
Todo lo que hago, lo hago con alegría.” Michel de Montaigne (trad. en 2007, p.588)

Este 2 de junio tendremos en Quito el encuentro con Harlene Anderson. Deseamos compartir con nuestros lectores esta breve conversación con ella. Se dio el 2017, y responde a estas tres interrogantes propuestas (preguntas también contestadas generosamente por otros terapeutas construccionistas, como Sheila McNamee, Marilene Grandesso, Carla Guanaes-Lorenzi, Mónica Sesma, Josep Segui, Dora Fried Schnitman, Sylvia London, etc.).

1) Si las prácticas posmodernas (socio construccionismo y prácticas colaborativas y dialógicas-generativas) contribuyen al bienestar de la humanidad, ¿qué se transformaría, qué sería distinto?

H.A. La pregunta es importante, invita a la reflexión sobre lo valioso de la perspectiva dialógica-colaborativa y la responsabilidad de quienes basan sus prácticas en esta perspectiva.  Me hace pensar en la importancia de la consideración de los profesionales hacia ellos mismos y hacia las personas con las que trabajamos como seres humanos.  Esta perspectiva suele perderse cuando las personas son consideradas como miembros de grupos y sus complejas situaciones son tenidas por comunes.  Es la singularidad y diferencia de cada persona, y de sus situaciones vitales, lo que provee de recursos ricos para poder ser capaces de ayudarlos a sobrellevar sus vidas hacia el futuro que ellos quieren.

2) ¿Si pudieses elegir 3 aportes de personas importantes y significativos del campo socio construccionista y de las prácticas colaborativas y dialógicas, cuáles serían y por qué razones?

H.A. Pienso que la inspiración de John Shotter es fundamental. Él estudió el trabajo de pensadores críticos históricos y significativos como Bajtín, Merleau-Ponty y Wittgenstein y el trabajo de nuevos aportes, con la intención de llamar nuestra atención hacia nuestra humanidad y la de los otros, especialmente como seres dialogales y dialogantes en la vida cotidiana.  Esto también enfatiza la importancia de estar abiertos a la "otredad del otro", considerando cuidadosamente como nosotros “respondemos con nuestras respuestas” a los demás, y la noción de conexión y su énfasis en estar con, hablar con, pensar con y responder con los otros más que a , por o sobre los otros. La contribución de Kenneth Gergen es, también, muy significativa, especialmente su énfasis en que lo humano es "el ser relacional". Pienso que esas ideas invitan al respeto, autenticidad y cuidado, son ideas políticas.  Y en el ámbito sudamericano yo quiero incluir al educador brasileño Paulo Freire quien influenció el mejoramiento de la educación.

3. ¿En una cultura local (como la de la sociedad ecuatoriana, donde estas perspectivas prácticas y reflexivas son desconocidas): qué hacer, cuál podría ser desde tu experiencia, el proceso con las personas para crear un contexto relacional que permita el desarrollo de esta nueva manera de ser con los demás?

H.A. Lo que encuentro recursivo en estas ideas y prácticas es que no hay pasos, recetas o fórmulas que seguir, pero la filosofía que ellas sugieren sirven como guía en el camino de ser y devenir en los distintos ámbitos de nuestra vida.  Esto incluye la forma en la que nosotros pensamos sobre nosotros mismos, las personas con las que trabajamos, qué hacemos juntos y el camino de nuestro mundo.  Lo que es necesario o crítico para la práctica es siempre tener en mente la importancia del respeto por la otra persona; estar abierto a sus diferencias, tener conciencia de su conocimiento local e invitarlo y usarlo; tener cuidadosa atención sobre cómo les respondes y cómo ellos te responden, estar prevenido de prejuicios e interpretaciones que traes a tu trabajo y les impones.  En mi experiencia esta humildad es fundamental, es tener un rol en la creación y promoción de las culturas locales y sociedades que valoran más a cada ciudadano y su potencial para generar bienestar a todos.

La reflexión significativa de Harlene Anderson, en el espacio de supervisión clínica que desarrolló en el Instituto de Verano (ISI 2013) en México, hizo énfasis en que, entre las palabras más importantes que valoraba en este trabajo están estas dos: creatividad e imaginación (se suman a las preferidas por los socioconstruccionistas: curiosidad, respeto, lenguaje, diálogo, relacional, construcción, proceso, responsividad, significado, contexto, conexión,  complejidad, incertidumbre, reflexión, generativo, crítica, responsabilidad  y ética relacional, pragmático, diferencia, posibilidades, poético, transformación, futuro).

“Vivimos, organizamos y damos sentido a nuestra vida a través de narrativas construidas socialmente.  Nuestras historias no se forman aisladas, sino que son relacionales.  Los significados e interpretaciones que adscribimos a los acontecimientos y experiencias de nuestras vidas -incluida nuestra propia identidad personal- son creados, experimentados y compartidos por individuos que se hallan en relación y diálogo entre sí” (Anderson, 2013. p. 61).

El énfasis en la construcción relacional de las narraciones y de los significados, a través de diálogos creativos con visiones renovadas, sobre las experiencias contribuyen tanto al desarrollo de aprendizajes colaborativos cuanto a las responsabilidades conjuntas en la co-creación de lo diferente. Estamos constituidos por las historias que creamos; no sólo las nuestras, sino las de nuestros padres, abuelos, compañeros, nuestra sociedad. Se trata, entonces, de extender o transformar estas historias para ampliar los mundos posibles que pueden habitar. La terapia se entiende como una continua colaboración en la construcción y reconstrucción de significado, es una relación íntima -temporal-, un proceso iniciado en el diálogo terapéutico que continuará en el futuro, en los contextos relacionales y sociales de los consultantes.

viernes, 18 de mayo de 2018



HARLENE ANDERSON EN QUITO: SU FILOSOFÍA PARA LA TERAPIA RELACIONAL, LA EDUCACIÓN, ORGANIZACIONES, LA SUPERVISIÓN Y LOS DIÁLOGOS TRANSFORMADORES
Consorcio Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE)
Dr. Diego Tapia Figueroa y
MSc. Maritza Crespo Balderrama (mayo, 2018)
          
Todo lo que hago, lo hago con alegría.” Michel de Montaigne (trad. en 2007, p.588)



Por primera ocasión tendremos en Ecuador el placer de recibir la visita de una de las creadoras de la filosofía de las prácticas colaborativas y dialógicas y el socioconstruccionismo (los principales, además de Harlene Anderson son: Kenneth Gergen, Sheila McNamee, John Shotter (+), Dora Fried Schnitman). 

La tendremos -y es un generoso apoyo suyo con IRYSE- conversando con profesionales de la sociedad ecuatoriana este próximo 2 de junio, con el objetivo de compartir un espacio de reflexión y formación práctica sobre psicoterapia colaborativa y dialógica y sus recursos y fortalezas relacionales. Compartimos unos extractos textuales del material que nos ha enviado. Confiamos, que con su venida al Ecuador, comiencen a llegar a futuro y continuamente, otros integrantes del TAOS INSTITUTE y de su RED Mundial: con sus programas de PhD., Certificaciones Internacionales, investigaciones, publicaciones y aportes transformadores a favor de esta cultura y sociedad.

Conversaciones y relaciones que hacen la diferencia (Harlene Anderson, 2018):

Harlene Anderson, sostiene que la pregunta fundamental de las terapias posmodernas es:            ¿Cómo podemos los terapeutas y consultantes crear los tipos de relaciones y de conversaciones que permitan a todos los participantes acceder a su creatividad y desarrollar posibilidades donde éstas no parecían existir? 

7 Supuestos que orientan una perspectiva posmoderna:

1. Mantener el escepticismo
2. Evitar las generalizaciones
3. Privilegiar el conocimiento local
4. El conocimiento es un proceso social e interactivo
5. El lenguaje como un proceso social y creativo
6. El conocimiento y el lenguaje se van transformando
7. La vida ordinaria y cotidiana

Relaciones Colaborativas:

Una forma particular de orientarnos hacia la otra persona para ser, responder y actuar de manera que invita al otro a compartir, involucrarse y generar acciones conjuntas.

Una relación en la que las personas se conectan, colaboran y crean el uno con
 el otro.

Una actividad social -una comunidad- en la que sus miembros se convierten en socios conversacionales, que trabajan, crean y aprenden juntos.

Apreciar y valorar de igual manera la verdad, conocimiento, experiencia y capacidades que cada persona aporta.

Involucrar al otro para generar un sentido de participación, pertenencia, y responsabilidad compartida.

Conversación Dialógica:

Una forma de diálogo en la que los participantes interactúan con otros (en voz alta) y consigo mismos (en silencio) -con palabras o gestos- en una indagación compartida acerca del tema a tratar: examinando, preguntando, reflexionando, etc.

Un proceso que incluye hablar, escuchar y oír: un proceso de respuesta.

El Diálogo es el proceso de tratar de entender al otro y crear un nuevo significado.

El entender es un proceso activo, no pasivo.

En vez de entender a la otra persona desde una postura teórica, tratar de entender respondiendo y aprendiendo.

Poner atención de haber escuchado lo que la otra persona quiere que oigas.

Desarrollar un entendimiento desde la conversación.

El diálogo requiere convertirse en un ser humano.

La transformación -ya sea de significado, entendimiento, pensamiento o acción- es inevitable, inherente e impredecible en el diálogo.

La terapia es una actividad estructurada a través del diálogo.

Una Postura Filosófica:

Formas de Ser y de Hacer (no es una técnica)

Una postura, una actitud y un tono que refleja una forma de ser en las relaciones y conversaciones con gente, incluyendo una forma de pensar, hablar, actuar, y responder con ellos.

Esta postura filosófica se vuelve una filosofía de vida — Una visión del mundo que no separa lo profesional de lo personal.

7 Sensibilidades que Guían la Acción

1. Ser socios conversacionales en una investigación compartida
2. Experiencia Relacional
3. Postura de No-Saber
4. Ser público
5. Transformación mutua
6. Incertidumbre
7. La vida cotidiana

viernes, 4 de mayo de 2018


CUIDANDO AL CUIDADOR  DESDE UNA POSTURA SOCIOCONSTRUCCIONISTA
Consorcio Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE)
Dr. Diego Tapia Figueroa y
MSc. Maritza Crespo Balderrama (mayo, 2018)



Todo lo que hago, lo hago con alegría.” Michel de Montaigne (trad. en 2007, p.588)

Numerosos profesionales de distintos campos: psicoterapia, educación, organizaciones, tienden a asumir sus roles como algo en lo que “deben” ser, sino perfectos, al menos los mejores y no fallar o cometer errores. Con frecuencia están tiranizados por este deber ser social y personal; suelen asumir posiciones competitivas (ser expertos, acumular prestigio, dinero, poder y privilegios) y se enfrascan en luchas de poder, fatuidad y arribismo social para demostrar que son imprescindibles. Entre las propias, exageradas, expectativas de perfección y las complejas demandas de quienes buscan su trabajo o dependen de alguna manera de lo que hacen, los profesionales de estos ámbitos se convencen que tienen la misión de hacerse cargo de la vida de los demás, que deben enseñar a vivir a los otros, dirigir sus existencias, o “servirles” a costa de su propio bienestar. Prácticas jerárquicas modernistas, que terminan por quemar a estos profesionales, que aunque puedan tener buenas intenciones, significará  vivir con ansiedad, adicciones, sin libertad. Bombas de tiempo con poder (autodestructivo y tóxico).



Desde el socioconstruccionismo, Kenneth Gergen (2018) sostiene que esta postura posmoderna es un ejercicio de libertad, un espacio para la libertad. Esto nos hace pensar en el construccionismo como una perspectiva abierta, anti dogmática, distinta al modernismo, ya que acepta su carácter de espacio que acoge la diversidad, capaz de dialogar con el pluralismo existente. Se trata de un lugar desde el cual se invita a la multiplicidad de voces y perspectivas, así como se orienta a producir cambios en las culturas locales que las conforman.



La pregunta es: ¿Cómo utilizar estas ideas, no solo para liberarnos, sino para que sean útiles para la sociedad? En respuesta surgen procesos como los que nosotros desarrollamos desde hace años con consistencia, espacios de “cuidando al cuidador” que buscan generar la necesidad de que cada persona comprometida en estos temas aprenda a ser responsable de su propio autocuidado, movilizando sus redes de apoyo social y profesional.  Al compartir conocimientos y experiencias, estamos invitando a pensarlos fuera de los habituales y reiterativos entrenamientos técnicos e instrumentales, para que se comprenda, que:



1. Es importante conversar con honestidad humana e intelectual sobre los procesos relacionales y profesionales con los que estamos involucrados. Conectarse humanamente no significa engancharse; la sabiduría popular dice: “todo salvador termina crucificado”. Es poner límites humanos, que protejan la propia integridad, dignidad, autonomía, independencia y libertad: “hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos”.

2. Que en el contexto de procesos como cuidando al cuidador, al hablar de trabajo social, terapia, intervenciones, asesoría, etc. nos sirve para dejar en claro, que una de las maneras de protegerse, de cuidarse, es realizar bien nuestro trabajo, de hacerlo profesionalmente.

3. Hay que comprometerse en procesos de formación y estudio continuos; supervisión permanente; terapias personales constantes; actualización profesional; participación en redes de intereses comunes y con propósitos similares. Tener vida propia fuera del trabajo.

4. Hay que proponer una reflexión y autorreflexión críticas acerca de los recursos y fortalezas presentes en sí mismo y en su contexto, en los otros, y en las relaciones en las que se participa.

5.  Tener presente y reconocer que el otro es un ser valioso solo por su mera existencia, que sabe, siente y vive, de la mejor forma que le es posible y que, por lo mismo, es un interlocutor válido y, al mismo tiempo, me aporta como ser humano. La relación dialogal con ese otro, me transforma.

Dice Sheila McNamee (2016): “¿Qué pasa si vemos las diferencias como un recurso para la creatividad, la novedad y la transformación social? En las prácticas colaborativas y dialógicas -socioconstruccionistas- no buscamos encontrar consenso pero sí crear nuevas formas de entendimiento. Para apreciar la diferencia es necesario crear un espacio para las nuevas conversaciones, nuevas posibilidades y mundos nuevos e inimaginables.”

Como facilitadores de los procesos de “cuidando al cuidador”, desde nuestra experiencia, buscamos aportar con preguntas que acompañan a reflexionar crítica y autocríticamente: ¿Quiénes somos, y cómo nos gustaría ser? ¿Cómo, y para qué vamos a colaborar en este espacio? ¿Cómo podemos hablar distinto sobre nuestras prácticas? ¿Hay más perspectivas ¿Qué aportamos de distinto en este contexto local? ¿Cómo podemos cuidar nuestras relaciones, de manera que podamos crear conjuntamente vida, vida significativa? ¿A qué clase de futuro puedo contribuir? Las personas son invitadas a nuevas formas de entender las diferencias: de eso se trata el diálogo. 



El construccionismo social invita a una postura crítica, e involucra la curiosidad acerca de las diferentes maneras en que podemos hacer las cosas, involucra una actitud de creatividad y apertura. Todo lo que hacemos, decimos, luchamos es algo que hacemos y le damos sentido en la relación. Por ello, lo que nos invita a pensar es: ¿Si trabajamos con la gente, podemos ver qué es lo que la gente necesita? Porque tenemos la responsabilidad de preguntar los puntos de vista de los otros. Sheila McNamee (2017) propone preguntarse: ¿Qué estamos haciendo juntos? ¿Cómo estamos haciendo esto juntos? ¿Quiénes nos estamos volviendo mientras hacemos esto? ¿Cómo podemos construir mejores mundos sociales?



Podemos elegir entre estas 2 posibilidades: a) ver las situaciones como ya dadas; b) pensar que podemos comenzar a construir y entretejer relaciones diferentes. Preguntándonos: ¿Qué sucedió, cómo se dieron las relaciones que generaron transformaciones? Y, Kenneth Gergen (2018), a manera de un legado enfatiza: “Hacer diferencias, aunque sean pequeñas. Porque cuando compartimos una práctica relacional distinta con otras personas se produce un efecto de contagio positivo”. Elegir vivir, co-construyendo con inteligencia y alegría, bienestar.