viernes, 23 de marzo de 2018

BIBLIOGRAFÍA -BÁSICA- SOCIOCONSTRUCCIONISTA

Nos han pedido agregar la bibliografía a la que solemos hacer referencia desde estas posturas y perspectivas socioconstruccionistas; por ello, adjuntamos esta información que les puede ser útil para sus propias lecturas, investigaciones, prácticas y reflexiones.


  1. Andersen, T. (1994). El equipo reflexivo: Diálogos y diálogos sobre los diálogos. Barcelona, España: Editorial Gedisa.
  2. Andersen, T. (2001a). Ver y oír, ser visto y ser oído. En Friedman, S. (Comp.). El Nuevo lenguaje del cambio. La colaboración constructiva en psicoterapia (pp. 201-224). Barcelona, España: Gedisa.
  3. Andersen, T. (2005). “Yo solía pensar...”. Recuperado de https://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-47157-2005-02-12.html 
  4. Andersen, Tom (2012). Entrevista de la fotógrafa Eva Charlotte Nielsen y la fisioterapeuta Berit Ianssen a Tom Andersen. Recuperada el 23 de Noviembre de 2013 en http://www.idunn.no/ts/fokus/2012/01/dvd_tom_andersen_et_intervju_en_samtal e_et_foredrag_i 
  5. Andersen, T. (2013). Una oración en cinco líneas. Sobre la producción de significados desde la perspectiva de la relación, el prejuicio y el embrujo. En Deissler, K. & McNamee, S. (Ed) Filo y Sofía en diálogo. (pp. 76-83) Ohio, USA: Ed. Taos Institute Publication.
  6. Anderson, H. y Goolishan, H. (1996). El experto es el cliente: la ignorancia como enfoque terapéutico. En Mc Namee. S & Gergen K. La terapia como construcción social. (pp. 45-59) Barcelona, España, Editorial Paidós.
  7. Anderson, H. (1999). Conversación, lenguaje y posibilidades. Un enfoque posmoderno de la terapia. Buenos Aires, Argentina Editorial Amorrortu.
  8. Anderson, H. (2001). En la montaña rusa: Un enfoque terapéutico de sistemas lingüísticos creados en colaboración. En Friedman, S. (Comp.). El Nuevo lenguaje del cambio. La colaboración constructiva en psicoterapia (pp. 225-250). Barcelona, España: Gedisa. 
  9. Anderson, H. (2012). Relaciones de colaboración y conversaciones dialógicas: ideas para una práctica sensible a lo relacional. Family Process, Vol. 51 (No. 1), 1-20. Recuperado de: https://es.scribd.com/document/125580289/Relaciones-de-Colaboracion-y-Conversaciones-Dialogicas-Ideas-Para-Una-Practica-Sensible-a-Lo-Relacional
  10. Anderson, H. (2013). Sistemas de lenguaje colaborativos y relaciones de colaboración: un enfoque posmoderno de la terapia y la consulta. En Deissler, K. & McNamee, S. (Ed) Filo y Sofía en diálogo: la poesía social de la conversación terapéutica. (pp. 58-67) Ohio, USA: Ed. A Taos Institute Publication.
  11. Anderson, Harlene (2010). Convirtiéndose en un Terapeuta Colaborativo Posmoderno: Un viaje Clínico y Teórico. Recuperado de http://terapiasposmodernas.blogspot.com.es/2010/06/convirtiendose-en-un-terapeuta.html el 27 de marzo de 2016.
  12. Ayora, D. Chaveste, R y Vadillo, F. (2010). Prácticas socioconstruccionistas y colaborativas. Psicoterapia, educación y comunidad. Mérida, México: Unas Letras Industria Editorial.
  13. Bajtin, M. (1997) Hacia una filosofía del acto ético. De los borradores y otros escritos. Barcelona, España: Editorial Anthropos.
  14. Bajtín, M. (2012). Problemas de la poética de Dostoievski. Buenos Aires-México: FCE.
  15. Bava, Saliha, McDonough, Marsha, Chaveste, Rocío y Molina, Papusa (2013). ¿Son las Prácticas Colaborativas sensible a lo Político, si lo son, de qué manera? International Journal of Collaborative Practices, Issue 4, July 11, 2013. Recuperado el 11 de Noviembre de 2013 en http://collaborative-practices.com/faq/spanish-faq/
  16. Bertrando, P (2011). El diálogo que conmueve y transforma. México: Editorial Pax.
  17. Cruz, M. (2002). Filosofía contemporánea. Madrid, España: Editorial Taurus.
  18. Camargo-Borges, C. (2014). Em busca de uma formacao integral e ampliada: construindo práticas colaborativas para o cuidado em saúde. En Construccionismo social: discurso. Prática e producao do conohecimento, Carla Guanaes-Lorenzi, Moscheta, Corradi-Webster, Vilela e Souza (organizadores) (pp.341 - 357). Rio de Janeiro, Brasil: Ed. Instituto NOOS.
  19. Cecchin, G. (1996). Construcción de posibilidades terapéuticas. En McNamee, S & Gergen, K. La terapia como construcción social. Barcelona, España, Editorial Paidós.
  20. Chaveste, R, y Molina, ML (2013) Hablando de Cangrejos y Estrellas de mar: Conocimientos Ancestrales y Prácticas Colaborativas. International Journal of Collaborative Practice 4 (1) Recuperado de https://ijcp.files.wordpress.com/2013/07/2-crabs-and-starfish_spanish_final-formatted-md-6-7.pdf
  21. Crespo. B. Maritza, y Tapia. F. D., Instituto Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador, Blog de IRYSE, http://iryse.blogspot.com/
  22. DeFehr, J. (2009). Investigación de Acción Dialógica: El Fenómeno de Agencia Democrática y Transformativa de la Habilidad de Respuesta (Artículo inédito). Universidad de Winnipeg, USA.
  23. Deleuze, G. y Guattari, F. (1997). ¿Qué es la filosofía? Barcelona, España: Editorial Anagrama.
  24. Derrida, J. (2000). La Hospitalidad. Buenos Aires, Argentina: Ediciones de la Flor.
  25. Derrida, J. (2003). Espectros de Marx. Madrid, España: Editorial Trota
  26. Derrida, J. y Roudinesco, E. (2003). Y mañana qué... Buenos Aires, Argentina: Fondo de Cultura Económica.
  27. Emerson F. Rasera, Karin Taverniers y Oriana Vilches-Álvarez (Eds.) (2017). Construccionismo social en acción. Prácticas inspiradoras en diferentes contextos. Ohio, USA: Ed. A Taos Institute Publication.
  28. Fernández, E., London, S. & Tarragona, M. (2002). Las conversaciones reflexivas en el trabajo clínico, el entrenamiento y la supervisión. En Licea, G., Paquentin, I. & Selicoff, H. (Comps.). Voces y más voces. El Equipo Reflexivo en México (pp. 3-25). México, D. F. Alinde, Instituto de Psicoterapia.
  29. Fried Schnitman, D. (1998). Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad. Buenos Aires, Argentina, Editorial Paidós.
  30. Fried Schnitman, D. (2013). Proceso generativo y prácticas dialógicas. Redes: revista de psicoterapia relacional e intervenciones sociales No. 28, (pp. 67-98). RELATES, España, Barcelona.
  31. Foucault, M. (1988). No al sexo rey. Entrevista por Bernard Henry-Levy”, en Michel Foucault: Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones. Madrid, España: Alianza Editorial.
  32. Foucault, M. (2010). Obras esenciales. Barcelona, España, Editorial Paidós
  33. Gadamer, H. (1977). Verdad y método. Salamanca, España: Ediciones Sígueme.
  34. Gergen, K. J. (1989). La psicología posmoderna y la retórica de la realidad. En Tomás Ibáñez (Comp.) El conocimiento de la realidad social (157-185). Barcelona, España: Sendai.
  35. Gergen, K. (1992). El yo saturado. Dilemas de identidad en el mundo contemporáneo. Barcelona, España. Editorial Paidós.
  36. Gergen, K (1996). Realidades y relaciones. Aproximaciones a la construcción social. Barcelona, España. Editorial Paidós.
  37. Gergen, K. (2007). Construccionismo social, aportes para el debate y la práctica. Bogotá: Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Sociales, departamento de Psicología, CESO, Ediciones Uniandes.
  38. Gergen, K. (26 de marzo de 2009). Entrevista en la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=IUirLCs9LIw
  39. Gergen, Kenneth J. (2010). Kenneth Gergen, PhD., hablando sobre el construccionismo social. The Taos Institute. Recuperado el 24 de Noviembre de 2013 en http://vimeo.com/20869747
  40. Gergen, K. y Gergen, M. (2011). Reflexiones sobre la construcción social. Barcelona, España: Editorial Paidós.
  41. Gergen, J. (2011). Construir la realidad. El futuro de la psicoterapia. Barcelona, España: Editorial Paidós.
  42. Gergen, K. (2013). La dimensión poética: posibilidades terapéuticas. En Deissler, K. & McNamee, S. (Ed) Filo y Sofía en diálogo. (pp. 68-75) Ohio, USA: Ed. Taos Institute Publication.
  43. Grandesso, M. (2000). Sobre a Reconstrucao Do Significado: Uma Análise Episteológico e Hermenéutica da Práctica Clínica. Sao Paolo, Brasil: Casa do Psicólogo.
  44. Grandesso, M. -Organizadora- (2017). Práticas Colaborativas y Dialógicas em Distintos Contextos e Populacoes: un diálogo entre teoría e práticas. Curitiba, Brasil: Editora CRV.
  45. Guanaes-Lorenzi C., Moscheta, M., Coradi-Webster, C. y Villela e Souza, L. (2014). Construcionismo social: discurso, práctica e producao do conhecimento. Río de Janeiro, Brasil: Ed. Instituto NOOS.
  46. Heidegger. M. (1992). Arte y poesía: Holderlin y la esencia de la poesía. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica
  47. Limón, G. (2012). La terapia como diálogo hemenéutico y construccionista: prácticas de libertad y deco-construcción en los juegos relacionales, de lenguaje y de significado. USA: Taos Institute Publications.
  48. London, S., St. George, S. y Wulff, D. (2017). ISI readings/lecturas para el ISI 2017-Guía para la Colaboración- Recuperado de file:///C:/Users/Casa/Downloads/Guia%20para%20la%20Colaboracion%20%20espan%CC%83ol.pdf)
  49. Lyotard, Jean-François. (1987). La condición postmoderna. Informe sobre el saber. Buenos Aires, Ediciones Cátedra.
  50. Maffei, H. y Azair, V. (2014). Formacao: um proceso colaborativo entre formandos e formadores. En Guanes-Lorenzi, C; Moscheta, M; Vorradi-Webster, C; Vilela e Souza, L (Org.). Construcionismo social: discurso, práctica e producao do conhecimento. (pp, 305-323). Rio de Janeiro: Instituto NOOS.
  51. Miller, Alice. (2007). El cuerpo nunca miente. Barcelona, Tusquets.
  52. Miller, A. (2009). Salvar tu vida: la superación del maltrato en la infancia. Barcelona, Tusquets.
  53. Mc Namee, S. (2012). Conversación en la Universidad de Manizales, Colombia. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=S-HG1cvd9Rg
  54. Mc Namee, S. (2013). La poesía social de la investigación comprometida con la relación. La investigación como conversación. En Deissler, K. & McNamee, S. (Ed) Filo y Sofía en diálogo: la poesía social de la conversación terapéutica (pp. 102-109). Ohio, USA: Ed. Taos Institute Publication.
  55. Mc Namee, S. (2016) Encuentro virtual de la Red TAOS de investigación relacional.
  56. Mc Namee, S (2016). Resources for Facilitating Differing Worldviews, Taos Institute December 2016. Recuperado de: http://www.taosinstitute.net/Websites/taos/files/Content/5868649/Resources_for_Facilitating_Multiple_Worldviews_(McNamee).pdf
  57. Montaigne, M. (trad. en 2007) Los ensayos (edición de 1595 de Marie de Gournay). Barcelona España: Editorial Acantilado
  58. Nietzsche, F. (1988). La Gaya Ciencia. Madrid, España: Editorial Akal.
  59. Onfray, M. (2008). La fuerza de existir-Manifiesto hedonista. Barcelona, España: Editorial Círculo de Lectores.
  60. Pakman, M., Comp. (1996), Construcciones de la experiencia humana, Volumen II, Barcelona, España: Editorial Gedisa.
  61. Packman, M. (2011). Palabras que permanecen, palabras por venir. Micropolítica y poética en psicoterapia. Barcelona, España, Editorial Gedisa.
  62. Pardo, J. (2004). La regla del juego: sobre la dificultad de aprender filosofía. Barcelona, España: Galaxia Gutenberg Editores.
  63. Pastor, J y Ovejero, A (2007). Michel Foucault, caja de herramientas contra la dominación. Oviedo, España: Ediciones de la Universidad de Oviedo.
  64. Pearce, B. (1994). Nuevos modelos y metáforas comunicacionales: el pasaje de la teoría a la praxis, del objetivismo al construccionismo social y de la representación a la reflexividad. En Dora Fried-Schnitman (comp.). Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad (pp.265-283). Barcelona: Paidós.
  65. Pol Droit, R. (2010). La Ética explicada a todo el mundo. Barcelona, España: Editorial Paidós.
  66. Savater, F. (1995) Idea de Nietzsche. Barcelona, España: Editorial Ariel.
  67. Savater, F. (1999). El arte de vivir. Bogotá, Colombia: Editorial Planeta.
  68. Savater, F. (2008). La aventura de pensar. Barcelona, España: Editorial Debate.
  69. Segui, J. (1 de mayo del 2012). Construccionismo social. Blog que difunde y estudia el construccionismo social y relacional. Recuperado de: http://www.construccionismosocial.info/search?q=principios+orientadores +Gergen.
  70. Seikkula, Jaakko, Alakare, Birgitta y Aaltonen, Jukka (2001). El enfoque del diálogo abierto: Principios y resultados de investigación sobre un primer episodio psicótico. Sistemas Familiares, 17 (2), 75-87.
  71. Shakespeare, W. (2003). Hamlet. Madrid, España. Editorial Santillana.
  72. Shotter, J. (2001). Realidades conversacionales: la construcción de la vida a través del lenguaje. Buenos Aires, Argentina. Editorial Amorrortu, 
  73. Shotter, J. (2013). Wittgenstein y las raíces de la poesía social en las reacciones corporales espontáneas: el campo. En Deissler, K. & McNamee, S. (Ed) Filo y Sofía en diálogo: la poesía social de la conversación terapéutica. (pp. 84-90) Ohio, USA: Ed. A Taos Institute Publication.
  74. Taos Online Seminar. (2017). Social Construction: Premises and Promises. Recuperado de http://taoslearning.ning.com/groups2/taos-online-workshop-Spring-2017
  75. Tapia, F, D. (2005). Teoría y Práctica en el Campo Sistémico. En M. Crespo, Sistemas Familiares (pp. 9-34). Cuenca, Ecuador: Editorial Universidad Verdad.
  76. Tapia, F, D. (2007). Psicoterapias posmodernas en el campo sistémico. Materiales teóricos, prácticos y clínicos desde el construccionismo social. Quito, Ecuador: Editorial. Cif.
  77. Tapia, F, D. (2011). “La relación de pareja: clave y base para el bienestar familiar (prevención del abuso sexual y cultura del buen trato”. Primer Congreso Virtual de Terapia de Pareja: teoría, clínica, docencia e investigación en terapia de parejas: miradas sistémicas. ISDEBA -Instituto Sistémico de Buenos Aires.
  78. Tapia, F, D. (2015). “Indagación Apreciativa, para integrar acciones y reflexiones movilizadoras sobre ética y derechos”, Ensayo, en Revista Indexada: AI PRACTITIONER, Londres.
  79. Tapia, F, D. (2018). ¿Cómo el construccionismo social y las prácticas colaborativas y dialógicas son útiles para la coconstrucción relacional de un espacio de formación y supervisión terapéuticas? Tesis PhD. (sin publicar) - Universidad Libre de Bruselas (VUB) - Taos Institute.
  80. Tarragona, M. (2006). Las terapias posmodernas: una breve introducción a la terapia colaborativa, la terapia narrativa y la terapia centrada en soluciones. En Psicología Conductual (pp. 511-526). México: Campos Elíseos.
  81. Wittgenstein, L. (1994). Tractatus logico-philosophicus. Sao Paulo, Brasil: Edusp.
  82. Yang, L. (2014). El construccionismo social y su desarrollo. Entrevista a Kenneth Gergen. Nanjing Normal University. Swarthmore College. Recuperado de http://www.fundacioninterfas.org/capacitacion/wp-content/uploads/2014/03/Entrevista-a-Kenneth-Gergen.pdf
  83. Zitterbarth, W. (2013). La contribución de Michael Bachtin a la poesía social. En Deissler, K. & McNamee, S. (Ed) Filo y Sofía en diálogo. (pp. 91-96) Ohio, USA: Ed. Taos Institute Publication.

PROCESOS TERAPÉUTICOS COLABORATIVOS
Consorcio  Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE)

Dr. Diego Tapia Figueroa y
MSc. Maritza Crespo Balderrama (marzo, 2018)

“Todo lo que hago, lo hago con alegría.” Michel de Montaigne (trad. en 2007, p.588)

Continuando con las reflexiones sobre la terapia, en esta segunda entrega queremos plantear el tema de los procesos terapéuticos colaborativos. En ocasiones -como se sabe- para explicar lo que es algo, hay que decir aquello que eso que queremos explicar no es. El construccionismo, la terapia colaborativa, lo generativo, lo dialógico no tienen que ver con las modas terapéuticas superficiales e irrespetuosas de fácil autoayuda, que venden catarsis y exhibicionismos histriónicos como el objetivo ideal, con gurúes expertos auto complacidos con su secta de creyentes codependientes atrapados en consolaciones que eviten reflexionar críticamente y con responsabilidad. La terapia consiste en sembrar incertidumbre en la certeza, reconocer que la complejidad implica incertidumbre. Abrazar la incertidumbre; construir confianza.

La dupla terapeuta-consultante, antes que nada, es una manera de estar en relación, de una forma auténtica, natural y espontánea y, por lo tanto, única para cada persona y para cada discurso. Es la alianza respetuosa, el vínculo de confianza no patologizante de los terapeutas con los consultantes, lo que realmente importa en este proceso; lo que moviliza los recursos propios de los participantes que están guiados por una pragmática reflexiva y responsable (¿qué aporta, es útil, distinto?). Es decir que más que técnicas, modelos, experiencia, prestigio, conocimientos, lo que cuenta de verdad es la relación entre consultante y terapeuta; la calidad de la escucha profunda (“cuanto más silencioso como terapeuta, más puedo escuchar”), la aceptación y legitimación de ida y vuelta.

Marilene Grandesso (2006, pp. 239-303) describe cómo el self (el ser, el sí mismo), es construido lingüísticamente en la práctica discursiva y es sujeto de transformaciones por medio del diálogo. Seguimos in extenso la reflexión que hace Grandesso (la traducción libre del portugués y la sistematización, sobre lo sostenido por esta autora, es nuestra): Hay un énfasis en el diálogo y en la conversación como prácticas sociales transformadoras, en cuanto procesos generadores de significado y legitimadores de los selfs en relación. Al reconocer y elegir el diálogo como la fuerza transformadora de las conversaciones terapéuticas, lo estamos situando como una práctica social conjunta en la que toma capital importancia aquello que nos responde, porque la respuesta ha sido movilizada por preguntas que serán significativas ya que generan reflexiones que llevarán a acciones sociales transformadoras.

La terapia es vista como una práctica colaborativa que se construye en el momento presente y a partir de la comprensión del propio contexto de los participantes. Los encuentros que se ubican y desarrollan en un presente contingente, responden a las necesidades de los contextos culturales-locales de quienes participan en las conversaciones. No existe un “antes” al encuentro presente y la terapia está protagonizada por personas que se relacionan en y por medio del lenguaje, alrededor de temas y problemas de diferentes complejidades que dan la sensación, a los consultantes, de restringir los caminos y alternativas para una vida plena.

Es el lenguaje, entonces, el que, por un lado, va creando la realidad del encuentro conversacional que es el diálogo terapéutico, promueve cocreación conjunta de significados y, también, la
generación de nuevas posibilidades narrativas relacionales. El lenguaje que se pone en juego acepta e interpela la complejidad y, al hacerlo, expande las restricciones y las repeticiones esclavizantes que mantienen el problema sin salida y sostenido en historias ya pasadas (arqueología intrapsíquica y descalificadora), con protagonistas que necesitan y merecen retomar en sus propias manos, con una visión no conformista ni fatalista, la responsabilidad sobre su propia existencia.

La conversación terapéutica está estructurada alrededor de los dilemas que viven las personas y tiene como propósito la creación de un contexto facilitador para la construcción de nuevos significados, basados en nuevas narrativas, ampliando su sentido de autoría y sus posibilidades. Cada encuentro dialógico va generando el surgimiento de otras alternativas y posibilidades. Esta definición de conversación dialógica y la capacidad para establecer nuevas relaciones entre eventos y de crear nuevos marcos de sentido, favorecen el que la terapia tenga una naturaleza transformadora.

Cuando las personas deciden acercarse a un espacio terapéutico se predisponen a expresar sus dilemas trascendentes, buscando solucionarlos. La terapia, entonces, concebida como diálogo, se presenta como el lugar en el que los relatos van a comenzar a proponerse en primera persona y, por lo tanto, el consultante es autor de la historia que elige contar, de su propia historia. Esta autoría rompe la hegemonía de la versión oficial y, además, la imposición de voces jerárquicamente dominantes, tanto en el contexto familiar como social.

Así, cada consultante es considerado único en sus circunstancias y, por lo mismo, cada proceso terapéutico y cada relación terapéutica será también particular. La experiencia que el terapeuta acumula es, entonces, la habilidad de deconstruir su escucha limitada, de estar en diálogo, de crear un contexto conversacional generador de nuevos significados más liberadores a partir de una actitud de respeto, curiosidad y humildad; y, de esto (la posición del terapeuta) hablaremos más profundamente en la siguiente entrega.

La terapia construccionista se puede entender como una continua colaboración en la construcción y reconstrucción de significados; una relación íntima -temporal-, un proceso en desarrollo que continuará en el futuro, una vez terminado el diálogo terapéutico. La perspectiva construccionista involucra la concepción diferente del encuentro dialógico. No es un intercambio jerárquico entre un saber experto y un paciente a diagnosticar. Se construye como un lugar privilegiado, en el que cada consultante es un universo único, diverso, especial, no existen otros universos iguales, que merezcan que se ignore e irrespete su particularidad.

Las maneras en que el terapeuta escucha para comprender, lo desafían a la autorreflexión y autocrítica constantes, en las que a la vez que se deja tocar por aquello que le es narrado, deja que surjan preguntas incesantes y cuestionadoras, que podrán compartir con los consultantes, si esas interrogantes favorecen el proceso de transformación de quienes se acercan a terapia. El proceso de este diálogo colaborativo es liberador porque genera nuevos significados para la propia vida y la vida social. Por esto concebimos la terapia como un encuentro con la alteridad de los consultantes, capaz de generar diferencias y posibilidades nuevas desde el respeto y la curiosidad; un lugar en el que se necesita estar presentes íntegramente y con integridad; es un diálogo abierto, conjunto, reflexivo, generativo, creativo, significativo y transformador. Los espacios terapéuticos son procesos de transformación ontológica: quien uno es se va creando y recreando en este estar con los otros; en un devenir infinito, ir dejando de ser para ser otro cada vez, siempre en proceso.

viernes, 9 de marzo de 2018

PROCESOS TERAPÉUTICOS Y PSICOSOCIALES DISTINTOS
Consorcio Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE)

Dr. Diego Tapia Figueroa y
MSc. Maritza Crespo Balderrama (marzo, 2018)

“Todo lo que hago, lo hago con alegría.” Michel de Montaigne (trad. en 2007, p.588)

“(...) La psicoterapia puede pensarse como un proceso de semiosis: la forja de un significado en el contexto de un discurso de colaboración. Se trata de un proceso en el que el significado de los acontecimientos se transforma a través de una fusión de los horizontes de los participantes, se desarrollan modos alternativos de narrar los acontecimientos y evolucionan posturas respecto al yo y los demás.” (Kenneth Gergen, 1996, p. 219.).

Una postura socio construccionista cuestiona y desmitifica el carácter de “experto” del terapeuta. La experticia de un terapeuta estriba en su capacidad para crear y facilitar espacios y procesos dialógicos; el foco no está en el contenido (lo que cada consultante trae como anécdota), sino que la responsabilidad está en las formas de relaciones que surgen en los procesos y los amplían. Esta posición se describe mejor como una postura filosófica -un modo de reunirse, de reflexionar juntos, de hablar con las personas con las que trabaja un terapeuta. Se trata de una postura caracterizada por una manera de obrar auténtica, espontánea y natural. Mediante esta actitud, tono y posición, le estamos diciendo al otro: "Yo te respeto", "Tú tienes algo valioso que decirme" y "Yo quisiera oírlo"" (Harlene Anderson, 2013, p. 64).

Tom Andersen (1994, p. 176), dice: “...estar con el otro de tal manera que el otro sea la persona que quiere ser en esa situación y en ese momento”. Se trata de la expresión encarnada de la gentileza relacional. Esta voluntad de hablar con el otro con una actitud de radical presencia y novedad que se manifiesta en una generosa apertura para un proceso de diálogo en que se hace escuchar una voz auténtica e invita a que sus interlocutores hagan igual. Salimos de cualquier paradigma asistencialista y damos vida a la relación construyendo el espacio conjunto del "con" y es, desde este “con” que se puede desplegar una ética relacional distinta.

La ética nos permite ofrecer una escucha profunda capaz de comprender las múltiples voces presentes en todo diálogo transformador que, al ser legitimadas (porque son incorporadas en el propio ser relacional), protagonizan el proceso dialógico. Significa también el reconocimiento de que los recursos de los consultantes, sus saberes, enriquecen el proceso terapéutico, pueden imaginar alternativas creativas, proponer nuevos futuros posibles y desarrollar la capacidad de afrontar y resolver las dificultades que atraviesan.

Como lo ha explicado, Harlene Anderson (1999, p. 111) “La nueva perspectiva sugiere una colaboración entre terapeuta y consultante que tiende a ser menos jerárquica, autoritaria y dualista, y más horizontal, democrática e igualitaria...es una conversación entre compañeros...”.

La idea de un terapeuta interesado en preguntar para comprender y generar conocimientos distintos sobre cómo las personas se comprometen en sus relaciones y con sus vidas, establece una diferencia cualitativa en la producción de nuevos significados y, por lo tanto, en el estilo de prácticas sociales que se eligen.

El proceso terapéutico se sostiene en la relación, confía plenamente en el diálogo y va articulando posibilidades en estos intercambios; busca la construcción conjunta de significados generadores de sentido frente a la complejidad de los contextos relacionales, privilegiando la sensibilidad y la innovación. Se busca diálogos críticos, reflexivos, y que cuestionen las versiones oficiales -en tanto que opresivas-; conversaciones que, al explorar nuevas posibilidades, permiten imaginar futuros alternativos y responsabilizarse con acciones que solucionen los dilemas existentes.

El conversar con preguntas reflexivas, por parte del terapeuta y del propio consultante, una y otra vez sobre un hecho, sobre una relación, le permite la deconstrucción del texto de su historia, tal como se la ha contado hasta ahora, validando lo que considera importante, “…lo importante es el proceso por el cual uno habla acerca de algo, no su contenido…” (Anderson, 1999, p. 134). Esta relación o alianza terapéutica que se crea entre el terapeuta y el consultante es, entonces, un aprendizaje mutuo: sin dar interpretaciones, ni instrucciones, ni juicios de valor, ni transmitir nuestras creencias como verdades sanadoras de lo que a ellos les aqueja.

Anderson (1999, p. 167), caracteriza así esta terapia: “Un proceso de formar, decir y expandir lo no dicho y lo que necesita ser dicho -un desplegarse por medio del diálogo, de nuevos significados, temas, narrativas e historias- por medio de las cuales nuevas auto descripciones pueden surgir”.

La novedad puede surgir generando procesos nuevos. Dialogamos para encontrarnos con quienes nos podemos convertir en un futuro; luego del diálogo, cada pregunta regresa como una nueva reflexión. Desde una perspectiva distinta, con una actitud reflexiva que construye prácticas también diferentes, entregados a un proceso relacional comprometido en la expansión de múltiples contextos sociales, porque la novedad se produce en el diálogo colaborativo.

Proponemos estos procesos terapéuticos sólo con preguntas, reflexiones, explicaciones, sugerencias y posibilidades que se mezclan en un intercambio dialógico significativo, en un juego de lenguaje en el que hay respeto, curiosidad y colaboración. Una danza, con sus pausas, su ritmo, su tiempo. Porque la terapia significa aprender conjuntamente (terapeutas y consultantes) a co-crear en el diálogo transformador, nuevas posibilidades.

En 15 días, “La a terapia como una práctica colaborativa”. Confiamos en estar construyendo con ustedes lectores curiosos una relación generadora. Escríbannos aquí sus preguntas, opiniones, sugerencias, perspectivas. Son bienvenidos sus aportes y reflexiones.


jueves, 22 de febrero de 2018

¿CONSTRUCCIONISMO SOCIAL ES IGUAL A RELATIVISMO, Y TODO ESTÁ BIEN Y DA IGUAL? 
Consorcio Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE) 
Dr. Diego Tapia Figueroa y 
MSc. Maritza Crespo Balderrama (febrero, 2018) 

“Todo lo que hago, lo hago con alegría.” Michel de Montaigne
 (trad. en 2007, p.588) 

El desconocimiento ha llevado a algunos profesionales, que no conocen las perspectivas construccionistas sociales o ignoran cómo se trabajan los procesos desde esta postura, a repetirtópicos, lugares comunes, prejuicios y estereotipos sin sustentarlos con argumentos. 

Imaginan que las perspectivas socioconstruccionistas llevan a la relativización de todo lo humano, a dar por “bueno y verdadero” todo, sin discernir, optar, elegir. Reiteran que estar con estas posturas es no tomar una posición frente a nada concreto y poner en el mismo saco (en una mezcla de relativismo absolutista y eclecticismo epistemológico) todas las teorías, prácticas y consecuencias; que decir y actuar así sería propio de irresponsables. 

Confunden construccionismo social con constructivismo y hablan, ingenua o dogmáticamente, sin proponer una reflexión crítica y limitándose a generalizar, sostenidos en una visión modernista y positivista, limitando el espacio del diálogo y la construcción y reduciendo el planteamiento a premisas que, por superficiales, empobrecen reactivamente la conversación y la relación. 

“Los argumentos construccionistas, en general, son contrarios a las formulaciones fijas y finales, inclusive aquellas que ellos mismos elaboran.” (Gergen, 1996) El socioconstruccionismo, se consolida desde la década del 80; afirma que no hay ninguna verdad o realidad absoluta, ni esencias o identidades fijas. Está comprometido con los derechos humanos; invita a una reflexión crítica de todas las ideas y prácticas culturales; afirma que el conocimiento se construye socialmente. Cuestiona el statu quo cruel e injusto y todas las formas de explotación y opresión; propone que las personas dejen la cultura que afirma que la forma de legitimarse en las relaciones es ubicarse en la posición de víctimas o victimarios; valora y celebra las diferencias; la coordinación de recursos. Es un paradigma de la complejidad. Busca la co-construcción de una ética relacional. Mijail Bajtin (1997, p.9):

 “Cualquier pensamiento mío, con su contenido, es un acto responsable, es uno de los actos éticos de los cuales se compone mi vida única, concebida como un actuar ético permanente, porque la vida en su totalidad -relacional- puede ser examinada como una especie de acto ético complejo: yo actúo mediante toda mi vida, cada acto y cada vivencia es un momento de mi vida en cuanto actuar ético responsable.” 

El construccionismo se enfoca en las formas complejas de relación al interior de los distintos contextos culturales locales. El proceso de conversar con los otros invita a co-construir confianza relacional y la construcción de perspectivas políticas innovadoras. Se trata de comprender y concebir la interrelación misma como una forma útil y emancipadora de las condiciones sociales injustas y opresivas existentes en la sociedad; nuestras interpretaciones humanas y profesionales tienen siempre un matiz político. En la base está la relación dialógica que, de hecho, es una forma de acción social transformadora, que busca aportar para que descubramos que podemos ser libres de actuar de otras formas. “La teoría y la práctica construccionistas localizan la fuente del significado, el valor y la acción en el proceso relacional.” (Sheila McNamee, 2012). 

Nos necesitamos los unos a los otros para la construcción conjunta de significados, para ser justos y responsables con los otros, para prevenir los abusos de poder. Las concepciones éticas y las perspectivas políticas que podemos manejar son, evidentemente, construcciones culturales. Las palabras “ética” y “política” comienzan a tener significado únicamente en los contextos relacionales en los cuales participamos. Harlene Anderson (1999): “Comprender es sumergirnos en el horizonte de otra persona, y es un proceso recíproco donde uno se abre al otro. Se trata de un proceso activo, de un diálogo activo. El horizonte no es fijo” (p. 75). Propiciamos diálogos que generen la colaboración que implica que cada persona esté plenamente presente y que su aporte sea igualmente apreciado, reconocido y valorado; lo que producirá un sentido de pertenencia, un sentido de participación, que a su vez conlleva un sentido de corresponsabilidad. Se invita a una actitud de "curiosidad con reflexión”. Es el diálogo lo que nos va a permitir contextualizar. El construccionismo genera procesos de diálogos distintos, significativos y transformadores. 

El construccionismo social, según Kenneth Gergen (2014, p.8) señala: 

“…sí hace a los profesionales de todo tipo, dos preguntas centrales: ¿cómo y para quién es útil lo que haces? Y ¿cuáles son las implicaciones socio políticas -éticas- de tomar, seriamente, la realidad propuesta? Y, además: …este proceso…es indefectiblemente una forma de activismo social o político: cualquier acción que se realiza en una sociedad forja de ese modo su futuro.” 

Los discursos sobre la ética y la política no son temas individuales o de creencias personales, sino que tienen que ver con los procesos de construcción de las relaciones; guiadas por el interés de aportar al bienestar humano en un contexto en el cual las múltiples voces coordinan aquello que van a definir como lo bueno y lo útil, lo que aporta y genera transformaciones. Las acciones con las cuales construimos nuestros mundos son sociales; es con el diálogo abierto, respetuoso y reflexivo como podemos generar nuevas formas de significar esos mundos. Nada más alejado del relativismo apolítico, la superficialidad conformista, la permisividad o la irresponsabilidad. Cuando nos involucramos con otros en realidad estamos creando significado juntos; y, sirve para ampliar nuestros recursos para la acción. La intención que nos guía es enriquecer las sensibilidades y la reflexión; poner el foco en lo positivo y expandirlo; invitar a prácticas críticas; crear, entretejer conexiones relacionales dignas, confianza, curiosidad y respeto recíprocos para generar la construcción responsable de nuevos futuros con bienestar.

viernes, 9 de febrero de 2018

PREMISAS DEL CONSTRUCCIONISMO SOCIAL
Consorcio Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE)
Dr. Diego Tapia Figueroa y 
MSc. Maritza Crespo Balderrama (febrero, 2018) 

 “Todo lo que hago, lo hago con alegría.” Michel de Montaigne (trad. en 2007, p.588) 


Las premisas básicas del construccionismo social, que forman parte de su propuesta para la terapia y la comprensión del mundo contemporáneo, son las siguientes: 

1. La realidad es una construcción social; 
2. La realidad es una construcción del lenguaje; 
3. Las realidades son organizadas y mantenidas; 
4. La realidad está hecha por narraciones o cuentos; 
5. No hay verdades básicas o esenciales. 

Desde esta perspectiva no existe una realidad dada, objetiva, esencial ni verdadera sino que lo que acordamos socialmente como realidad es, precisamente, una construcción social y temporal. Lo que hemos convenido como realidad es tal, porque se ha construido en el lenguaje con los otros y responde a una construcción conjunta de significados. 

Estas realidades organizan los mundos sociales y contribuyen a hacerlos funcionar; de hecho, son organizadas social y culturalmente. Son las descripciones, relatos, narraciones y cuentos los que construyen realidad. 

Al liberarnos de la metafísica modernista, reconocemos la ausencia de verdades únicas - válidas para todos, todo el tiempo y en todas las culturas-, de dogmas a seguir o de esencias inalterables; con un pensamiento crítico y reflexivo nos abrimos a la diferencia y a las posibilidades. Como personas, estamos hechos de historias -las que contamos sobre nosotros a los otros y las que los demás cuentan acerca de nosotros-; somos, en un entretejer narrativo y relacional que crea realidades. 

Se trata de construir nuevas realidades -a partir de poner en juego la palabra- en las que el interlocutor (terapeuta) está consciente que, para comprender, necesita preguntar con genuino interés humano y auténtica curiosidad. Acompañar la reflexión con la pregunta que instale y autorice la duda sobre los saberes preestablecidos, estimulando la búsqueda que nos acerca a saber más de nosotros mismos y de nuestros contextos relacionales. Poner todo en cuestión, instalar la voluntad de interrogarse; reflexionar críticamente sobre los preconceptos o prejuicios de todo tipo, en un diálogo capaz de aceptar las diferencias, de abrir un espacio que legitime a todas las voces presentes. 

El proceso de reflexión conjunta de las viejas historias y de las narraciones oficiales, significa, en la práctica, un ejercicio consistente que busca desmontar el statu quo dominante e involucra confiar en los recursos de quienes son corresponsables de participar en el reconocimiento, a veces doloroso, de que se han cumplido etapas, ciclos y de que hay un pasado que es inútil seguir aceptado y cargando. Que es momento de constatar su muerte y decidir su honorable entierro. Por lo tanto, asumir, en un diálogo reflexivo, la necesidad de acciones significativas que generen lo distinto: vida nueva. 

Harlene Anderson (1999, p. 167), define así la terapia: “Un proceso de formar, decir y expandir lo no dicho y lo que necesita ser dicho -un desplegarse por medio del diálogo, de nuevos significados, temas, narrativas e historias- por medio de las cuales nuevas auto descripciones pueden surgir.” 

Los encuentros en los que se articulan palabras y lenguajes diferentes en un contexto relacional en el cual el diálogo tiene un carácter transformador por liberador del ser; un ser que encuentra las condiciones para decir lo no dicho que es lo que tiraniza su existencia. En este intercambio de sentidos se generan nuevos significados que tienen consecuencias en la construcción de un nuevo estilo de ser uno mismo y en nuevos tipos relacionales. 

Kenneth Gergen (1996) afirma que el construccionismo social busca explicar cómo la gente describe, dice o da sentido al mundo en que vive. Por el contrario, el positivismo se basa en la certeza de que existen leyes generales de la ciencia válidas para todos los individuos, en todos los tiempos y culturas. Su visión dogmática es reduccionista y establece jerarquías del saber del conocimiento y la coherencia de las acciones. Desde las perspectivas construccionistas se reconoce que el conocimiento responde a la cultura y que está determinado históricamente; es producto de un contexto social y relacional. Las generalizaciones se convierten, además de negar la diversidad y ser irrespetuosas con la alteridad, en una camisa de fuerza para entender los mundos sociales que habitamos. 

El lenguaje y códigos con los que nos comunicamos, comprendemos, entendemos y relacionamos son construcciones sociales, artefactos sociales generados en un tiempo histórico. Para entenderlos es necesario conocer el contexto que los hizo posibles, porque responden a una necesidad de quienes se relacionan socialmente en un tiempo determinado. 

El entenderse mutuamente, conlleva el involucrarse en juegos relacionales, comunicacionales y del lenguaje, en experiencias sociales que se coordinan y que permiten dar un sentido de cooperación y colaboración para que la vida social tenga un significado. 

El impacto de las acciones particulares de los procesos sociales no depende de una suma de experiencias ni de resultados empíricos, sino, más bien, de la coordinación social construida en las interrelaciones y que pasa por distintas formas y contextos relacionales; dependerán y evolucionarán de acuerdo al tiempo histórico en el que tales coordinaciones se desarrollan y a la cultura local que las marca, orienta y acoge

domingo, 28 de enero de 2018

IRYSE, Construccionismo Social en Ecuador

CONSTRUCCIONISMO SOCIAL EN ECUADOR 

Dr. Diego Tapia Figueroa y 
MSc. Maritza Crespo Balderrama 
(enero, 2018) 


 “Todo lo que hago, lo hago con alegría.” 
Michel de Montaigne (trad. en 2007, p.588) 

Con el Consorcio Relacional y Socioconstruccionista del Ecuador (IRYSE), se abre una nueva invitación a la comunidad de profesionales y personas interesadas para trabajar -conjuntamente de manera reflexiva- en procesos terapéuticos, educativos, artísticos, organizacionales, sociales y comunitarios, a través del diálogo; un diálogo transformador. 

Nos importan los derechos humanos, en especial los de los que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad (los niños, las mujeres) y, por ello, proponemos relacionarnos a partir de un lenguaje capaz de significar posibilidades y alternativas, con argumentos consistentes a favor de la justicia, la equidad, la inclusión; con prácticas sociales responsables que se sostiene en una ética relacional, como forma de cuidar al otro, en cuidar las relaciones y en el lenguaje que posibilita el involucrarse socialmente en la participación activa, consciente y alegre en la co-creación y co-construcción de conexiones sociales y contextos relacionales significativos con los otros distintos. 

Consideramos que lo que cuenta es el proceso de diálogo transformador (un hacer CON el otro) en espacios conversacionales que construyan relaciones generadoras de bienestar. Nos guiamos con preguntas como: “¿en qué tipo de realidades relacionales quieres participar?” (McNamee, 2012), para habitar y abrazar la incertidumbre de la compleja condición humana. Decidir optar por la curiosidad y el respeto como el lugar humano, epistemológico y profesional desde el que podemos elegir relacionarnos con los demás. 

Planteamos abrirse a la diferencia -que es el otro-, desde una postura de respeto, curiosidad, complejidad, sorpresa. Buscar los sentidos para transformar conjuntamente los significados. Reconocemos la importancia de invitar y ofrecer el espacio para la expresión de múltiples voces y para preguntarnos cómo podemos promover la participación de otras voces, de todas las voces presentes (John Shotter, 2015). 

La ética relacional en la que IRYSE sostiene su propuesta plantea la creación de espacios para iniciar conversaciones (poéticas y políticas) basadas en la curiosidad, fortaleciendo el sentido de pertenencia con el contexto local ecuatoriano; coordinando la complejidad e invitando a imaginar nuevos futuros posibles desde la perspectiva relacional, social. Necesitamos elegir palabras que nos permitan trabajar con muchos mundos posibles. 

Estas perspectivas están enfocadas a lo que pasa “entre” las personas, porque es allí donde surgen los procesos relacionales (Harlene Anderson, 2016). Esta postura filosófica se vuelve una filosofía de vida. Una visión del mundo que no separa lo profesional de lo personal. Como profesionales y personas invitamos a la sociedad ecuatoriana a acercarse e interesarse por procesos de investigación que desarrollan confianza relacional, abierta a interrogantes pragmáticas sobre los vínculos relacionales: 1) ¿Aportan? 2) ¿Importan? 3) ¿Son útiles? 4) ¿Qué es lo distinto y significativo que hacemos conjuntamente? 

IRYSE propone orientar las conversaciones hacia la creación de posibilidades promoviendo la conexión con los sentidos de la vida, en constante movimiento. La calidad de nuestras conversaciones dice de la calidad de nuestras relaciones. Promover la pregunta constante sobre el compromiso de cada uno en cada encuentro, en lo que estamos haciendo juntos en ese espacio, e interrogándonos hacia dónde queremos ir, dónde podemos llegar, con qué propósitos, cómo podemos aprender e innovar juntos. 

Queremos ser sensibles al momento interactivo, a lo que va ocurriendo en la relación. El proceso necesita participación, democracia, buen humor, flexibilidad, valorar lo que sí funciona e imaginar lo que podría ser (Dora Fried Schnitman, 2017). Queremos no evadir las preguntas sobre: ¿Cómo traer nuestros recursos a este diálogo con propósito transformador?, ¿Cómo es que me estoy relacionando aquí?, ¿Qué puedo aportar, decir y hacer de distinto en este contexto relacional para construir el lenguaje -de vida- que me gustaría? El diálogo apreciativo se fundamenta en poner el foco en lo positivo para hacerlo crecer. Construir conjuntamente confianza, y seguir para adelante. 

Seguimos a Sheila McNamee (2017) cuando se pregunta: ¿Cómo podemos cuidar nuestras relaciones, creando conjuntamente vida, vida significativa? ¿A qué clase de futuro puedo contribuir? En los diálogos que propiciamos, las personas son invitadas a nuevas formas de entender, aceptar y legitimar las diferencias. Construimos la relación-conexión con el otro, involucrándonos en el proceso y contexto conversacional, tomando en cuenta lo que los otros necesitan, generando confianza y un sentido de pertenencia; cuidando la dignidad de las personas y de las relaciones. Luego surgen los proyectos. ¿Quiénes somos, y cómo nos gustaría ser? ¿Cómo y para qué vamos a colaborar en este espacio? ¿Cómo podemos hablar distinto sobre nuestras prácticas? ¿Hay más perspectivas? Se trata de coordinar procesos relacionales y comunicacionales para generar bienestar, con apertura y flexibilidad. 

Este 2018, iniciamos, con IRYSE, el viaje de co-crear caminos positivos desde una postura construccionista social, innovadora y crítica, que amplia y expande las posibilidades relacionales de ser, decir y actuar. Esto significa promover la reflexión sobre cómo nos proponemos en los encuentros con los otros y optar por hacerlo sin prejuicios. Escoger, no solo reconocer los recursos que tenemos, sino qué podemos hacer con ellos (Kenneth Gergen, 2017). Nos comprometemos relacionalmente en la co-creación de una nueva cultura que se interrogue sobre los procesos sociales, que invite a pensar creativamente sobre las ideas que compartimos, eligiendo conversar con palabras cargadas de futuro. 

Queremos invitarlos (son bienvenidos) a unirse a la travesía, con la alegría y optimismo que movilizan los encuentros, comprensiones e intercambios y con la confianza que todo está por construirse y que, conjuntamente, podemos hacer diferencias significativas, plasmar proyectos innovadores, coordinar nuevas posibilidades y transformar nuestros contextos.